Puede parecer surrealismo puro y no voy a entrar aquí en los misterios de la existencia, pero hoy, con una tarde magnífica y de camino a casa del Iaio, he decidido pasar con la Beba por el Cementerio Municipal.
No hay una razón concreta, ni profunda, ni superficial sobre el tema, simplemente, mientras nos acercábamos, le he explicado que hay personas que desean que sus restos estén ahí, totalmente respetable; también hay quienes quieren ser incinerados y hay que imagino ni saben y simplemente siguen los cánones más tradicionales. La verdad es que solo atravesar la puerta de entrada, ella estaba 'roque'.
Así que más telepáticamente, hemos estado haciendo un recorrido por el pasado, por los recuerdos, por emociones y sentimientos extraños en un lugar, que aunque no es santo de mi devoción, también existe.
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