La gente suele mirar la niña, sonreir al pasar, incluso preguntar.. la frase más célebre es: Ai Senyor!
Éso, cuando está sonriente o relajada. Cuando berrea y estás en un restaurant, o por la calle, o en cualquier lugar donde hay más gente, sientes un poco de 'ganas de no molestar'.
Vale! Es un bebé muy pequeño, muy sensible, no es un adulto, ni tan siquiera una niña.. pero, ¿dónde llega el respeto o tolerancia hacia los demás?
Quiero decir, esa ralla tan fina que limita el comprender al no molestar, es totalmente humano y comprensible que un bebé necesita atenciones, es normal que lloren.. pero, si yo estoy conmigo mismo, en un restaurant leyendo el diario plácidamente (por ejemplo), y entra una pareja con un baby y éste empieza a berrear, ¿Por qué tengo que aguantar semejante episodio, por qué me tienen que tocar los cojones en un momento del día que yo tengo para disfrutar?
Ayer, comíamos en una terraza, la Beba estaba tranquila y empezamos a escuchar otros berridos ajenos, no era la nuestra (pensamos).. era la mesa vecina, en un principio nos solidarizamos totalmente, nos unimos a la causa con sonrisas, en plan: claro, nosotros estamos en el mismo barco! No te preocupes; las gentes de las otras mesas miraban más directamente, (en plan: Vaya tocada de coj... ) -Ahí fue donde pude ver cómo miran y gesticulan las gentes, cuando ando ocupado con la nuestra, no me paro a mirar, bastante faena tengo-.
Pasado un buen rato, la baby vecina seguía y seguía berreando, entonces ya piensas, quizá no lo estés haciendo demasiado bien, o mejor, pírate y arréglalo un poco más allá, que me estás tocando los coj... !!